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¿Creías que El Coco era pura ficción?

¿Creías que El Coco era una simple creación de tus padres para que te fueras a dormir temprano? Quizá quieras pensar eso dos veces antes de volverlo a decir. 

El Coco, o como se le llama en otros países: Cuco o Cucuy, ha aterrorizado a generaciones incontables de niños. “Vete a dormir temprano o El Coco te va a llevar”, nos decían siempre nuestros padres. Venía del clóset, o de debajo de nuestras camas, o incluso podía entrar por una ventana o una puerta. El Coco es lo que nos mantenía a raya y siguiendo las instrucciones de nuestros padres.

Hay que agradecer que esta criatura tan terrorífica no es real. O al menos fuimos lo suficientemente buenos durante nuestra niñez como para no ser sus presas predilectas. Pero, si llegamos a olvidar las advertencias de nuestra madre, si decidimos olvidar el posible castigo que sufriríamos de no ser “unos niños buenos”, ¿cómo podríamos evitar nuestro fatídico destino?

Quizás El Coco nunca se haya ido, sino que sólo estaba esperando a que te olvidaras de lo mucho que te puede hacer daño…

La puerta de mis clóset se abre lentamente y de ahí se desliza fuera el monstruo que me ha aterrorizado por toda esta semana. 

Lentamente se arrastra por el suelo, extendiendo sus tan torcidas y rotas extremidades, una a la vez. Gracias al crepúsculo puedo ver su cuerpo desnudo, pálido, translúcido, que se retuerce debido a la alta presión cardiaca que tiene. 

Lentamente se arrastra por el suelo, extendiendo sus tan torcidas y rotas extremidades, una a la vez. Gracias al crepúsculo puedo ver su cuerpo desnudo, pálido, translúcido, que se retuerce debido a la alta presión cardiaca que tiene.
Lentamente se arrastra por el suelo, extendiendo sus tan torcidas y rotas extremidades, una a la vez. Gracias al crepúsculo puedo ver su cuerpo desnudo, pálido, translúcido, que se retuerce debido a la alta presión cardiaca que tiene.

Creo que piensa que estoy dormida debido a que no hace ningún intento de silenciar sus tan laboriosos respiros. Puedo oír cómo su saliva cae al piso mientras toma desordenados respiros llenos de mucosa. Se acerca a mi cama ahora, y puedo sentir su mano agarrar el colchón mientras trata de levantarse del piso. Examino la mano paralizada de terror, viendo cada detalle. Se parece a una mano humana en el nivel más simple, pero sólo tiene tres dedos, cada uno de ellos huesudos y torcidos. Las uñas son duras y gruesas, tienen el nauseabundo holor de la sangre en ellas. 

Su cara de repente aparece frente a mí, y cierro rápidamente los ojos. Vi su cara. Su nariz está gravemente elongada, y no tiene mandíbula. Su cabeza es demasiado grande para su cuerpo. Se pueden ver las venas a lo largo de su pálido cuerpo, bombeando sangre rojo oscuro. 

En la oscuridad artificial detrás de mis párpados trato de imaginar que no está ahí, pero puedo sentir su aliento húmedo en mi cara. Escucho su respiración por lo que parece una hora. Y de repente se detiene. Cuidadosamente abro mis ojos, esperando ver una habitación vacía. La cosa está a centímetros de mi cara, viéndome con sus ojos negros y sin alma. Trata de decir algo. Me estremezco mientras lo escucho balbucir. 

“Qué bien que estás despierta. Vamos a divertirnos bastante”. 

Traducción: Zombusiness.

Historia: The Boogey-man.

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